Las Civilizaciones Antiguas

 Las Civilizaciones Antiguas


La Edad Antigua o Antigüedad es el periodo de la historia que coincide con el surgimiento de las primeras civilizaciones: Mesopotamia, Grecia, Roma y Egipto.

Cada etapa de la historia comienza y termina debido a un acontecimiento importante. Así, la Edad Antigua se inicia en el año 4.000 a.C., con el nacimiento de la escritura, y finaliza en el año 476 d.C., con la caída del Imperio Romano de Occidente, acontecimiento con el que arranca la Edad Media.

Estas civilizaciones son estudiadas por la humanidad desde hace décadas, aprendiendo sobre su cultura, arquitectura, idiomas, religiones, gobernantes y personajes importantes. 

Mesopotamia 


Mesopotamia (del griego, que significa "entre dos ríos") era una antigua región situada en el Mediterráneo oriental, limitada al noreste por los montes Zagros y al sureste por la meseta árabe, que corresponde al actual Irak y partes de Irán, Siria y Turquía, conocida como el Creciente Fértil y la cuna de la civilización.

Los "dos ríos" del nombre se refieren al Tigris y al Éufrates, la tierra era conocida como "Al-Jazirah" (la isla) por los árabes como tierra fértil rodeada de agua.

Mesopotamia fue el hogar de muchas civilizaciones diferentes a lo largo de miles de años que contribuyeron de manera significativa a la cultura y el progreso mundial. Muchos de los aspectos de la vida cotidiana que se dan por sentados en la actualidad, como la escritura, la rueda, el código de leyes, la vela, el concepto de día de 24 horas, la fabricación de cerveza, los derechos civiles y el riego de los cultivos, se desarrollaron por primera vez en la tierra entre dos ríos que albergaba las grandes civilizaciones mesopotámicas.

Mesopotamia debería entenderse como una región que produjo múltiples imperios y civilizaciones, más que una sola civilización. Aun así, Mesopotamia es conocida como la "cuna de la civilización" principalmente por dos desarrollos que se produjeron allí, en la región de Sumer, en el cuarto milenio a. C.:

  • el surgimiento de la ciudad tal y como se reconoce hoy en día;
  • la invención de la escritura (aunque también se sabe que la escritura se desarrolló en Egipto, en el Valle del Indo, en China, y que tomó forma de modo independiente en Mesoamérica).
Grecia

Grecia es un país del sudeste de Europa, conocido en griego como Hellas o Ellada, conformado por un territorio continental y un archipiélago. La antigua Grecia es la cuna de la filosofía occidental (Sócrates, Platón y Aristóteles), la literatura (Homero y Hesíodo), las matemáticas (Pitágoras y Euclides), la historia (Heródoto), el teatro (Sófocles, Eurípides y Aristófanes), los juegos olímpicos y la democracia. La teoría de que el universo está compuesto por átomos fue postulada por primera vez en Grecia por Demócrito y Leucipo. El método científico moderno fue desarrollado gracias al trabajo de Tales de Mileto y sus discípulos. El alfabeto latino también proviene de la antigua Grecia, y fue introducido en la región durante la colonización fenicia en el siglo VIII a.C., así como los primeros aportes en la física y la ingeniería, de los cuales fue pionero, entre otros, Arquímedes, de la colonia griega de Siracusa.

El territorio continental de Grecia es una larga península rodeada por tres lados por el mar Mediterráneo (dividido en el mar Jónico en el oeste y el Egeo en el este), donde también se encuentras las islas Cícladas y el Dodecaneso (el archipiélago del que forma parte la isla de Rodas), las islas Jónicas (donde se encuentra Córcira), la isla de Creta y la península meridional conocida como el Peloponeso.

La civilización griega era básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, de accidentado relieve, complicaban la actividad agrícola y las comunicaciones internas, mientras que su dilatada longitud costera favorecía su expansión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma substancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos los aqueos, los jonios y los dorios) que invadieron y ocuparon la Hélade a lo largo de los milenios iii y ii  a. C.

Los primeros griegos se organizaban en clanes familiares. Con el tiempo, los clanes se aliaron y formaron comunidades, aunque estaban separadas entre sí debido al relieve montañoso de la región. Esto favoreció que se convirtieran en territorios independientes con gobierno y ejército propios. En griego antiguo esas poblaciones eran llamadas polis. Pese a compartir esencialmente el mismo espacio geográfico, lengua y cultura, la organización política de las polis era muy diversa, incluyendo un amplio abanico de sistemas de gobierno, que abarcaba desde la tiranía hasta la democracia.

Podemos ver estas diferencias al comparar Esparta y Atenas, dos de las más importantes ciudades de la Antigua Grecia. Esparta era gobernada por reyes; a sus habitantes se les educaba para la guerra, por lo que debían ser fuertes y hábiles en el manejo de las armas; a las mujeres se les enseñaba a luchar igual que a los hombres, tenían derechos y libertad para elegir a sus esposos. Por su parte, en Atenas los gobernantes eran elegidos por el voto de los ciudadanos; los hombres no eran educados para la guerra; las mujeres no iban a la escuela, sólo podían salir acompañadas de sus familiares y no tenían derechos políticos. Aunque las ciudades-estado eran independientes y continuamente se enfrentaban, también se unían cuando eran atacadas por enemigos comunes, como el Imperio persa.

Tras las civilizaciones minoica y micénica, en los siglos oscuros (entre el XIII y el XII a. C.) la fragmentación existente en la Hélade constituirá el marco en el que se desarrollarán pequeños núcleos políticos organizados en ciudades, las polis.


Egipto


Egipto es un país al norte de África, en el mar Mediterráneo, y es el hogar de una de las civilizaciones más antiguas de la Tierra. El nombre "Egipto" viene del griego Aegyptos, que era la pronunciación griega del antiguo nombre egipcio "Hwt-Ka-Ptah" ("Mansión del Espíritu de Ptah"), en origen el nombre de la ciudad de Menfis. Menfis fue la primera capital de Egipto, un famoso centro religioso y comercial; su buena posición queda reflejada en el hecho de que los griegos se refirieran a todo el país por su nombre.

Para los propios egipcios de la antigüedad, el país era conocido simplemente como Kemet, que significa "Tierra Negra", llamado así por la rica tierra oscura a lo largo del río Nilo donde comenzaron los primeros asentamientos. Más adelante el país pasó a conocerse como Misr, que significa "país", un nombre que los egipcios todavía usan hoy en día para hablar de su nación. Egipto prosperó durante miles de años (de alrededor de 8000 AEC hasta alrededor de 30 AEC) como una nación independiente cuya cultura era famosa por los grandes avances en todas las áreas del conocimiento, desde las artes hasta la ciencia y la tecnología o la religión. Los grandes monumentos por los que todavía se celebra Egipto reflejan la profundidad y grandiosidad de la cultura egipcia que influyó en tantas civilizaciones de la antigüedad, entre ellas Grecia y Roma.

Una de las razones de esta popularidad duradera de la cultura egipcia es el énfasis en la grandeza de la experiencia humana. Los grandes monumentos, las tumbas, los templos y el arte todos celebran la vida y se presentan como recordatorios de lo que existió antaño y de lo que el ser humano puede conseguir en su auge. Aunque en la cultura popular el antiguo Egipto a menudo se asocia con la muerte y los ritos mortuorios, incluso en estos hay algo que habla a la gente de otras épocas sobre lo que significa ser humano y el poder y el propósito del recuerdo.

Egipto tiene una larga historia que se remonta hasta mucho antes de la palabra escrita, las historias de los dioses, o los monumentos que han hecho famosa a esta cultura. Los indicios de una sobreexplotación del pasto en la tierra que ahora es el desierto del Sáhara se han datado en torno al 8000 AEC. Estos indicios, junto con los artefactos descubiertos, apuntan a una próspera civilización agrícola en la región en esa época. Como la tierra, ya entonces, era mayormente árida, los cazadores-recolectores nómadas fueron buscando el frescor del agua del valle del Nilo y empezaron a asentarse en algún momento antes del 6000 AEC.

La agricultura organizada comenzó en la región en torno a 6000 AEC y las comunidades conocidas como la cultura badariense empezaron a surgir en las orillas del río. La industria se desarrolló en torno a la misma época como demuestran los talleres de fayenza descubiertos en Abidos que datan de en torno a 5500 AEC. A la cultura badariense le siguió la amratiense, la gerzense y la semaniense, también conocidas como Naqada I, Naqada II y Naqada III, todas las cuales contribuyeron significativamente al desarrollo de lo que se convertiría en la civilización egipcia. La historia escrita del país empieza entre 3400 Y 3200 AEC, cuando se desarrolló la escritura jeroglífica de la cultura Naqada III. Para 3500 AEC la momificación ya se practicaba en la ciudad de Hieracómpolis y ya se construían grandes tumbas de piedra en Abidos. Xois se menciona ya como una ciudad antigua entre 3100-2181 AEC en la conocida Piedra de Palermo. Al igual que otras culturas del mundo, las comunidades agrarias pequeñas se centralizaron, llegando a convertirse en centros urbanos más grandes.

Roma


La Antigua Roma o Roma Antigua fue tanto la ciudad de Roma como el Estado que fundó en la Antigüedad. La civilización romana, de origen latino, se formó en el siglo viii a. C. a partir de la agrupación de varios pueblos de la Italia central. Roma se expandió más allá de la península itálica y, desde el siglo i hasta el siglo v, dominó el mundo mediterráneo y la Europa Occidental mediante la conquista y la asimilación de las élites locales. Durante estos siglos, la civilización romana fue una monarquía, una república oligárquica y posteriormente un imperio autocrático. Su dominio dejó un importante legado lingüístico, jurídico, artístico, religioso y cultural que contribuyó profundamente a dar forma a la civilización occidental.

La imagen de una ciudad en continuo progreso no se corresponde plenamente con la complejidad de los hechos. Su historia no ha sido de crecimiento continuo: el progreso (a ritmos muy diferentes) ha sido seguido por el estancamiento y a veces incluso el retroceso. Sin embargo, los romanos lograron resolver las dificultades internas nacidas de la conquista bajo la República transformando sus instituciones republicanas. El establecimiento del Imperio marcó el inicio de un período en el que la conquista romana alcanzó los límites del mundo conocido en aquel tiempo.

A partir del siglo iii, el mundo romano sufrió las grandes invasiones de los bárbaros del norte de Europa y Asia. Para resistirse a ellos, el Imperio tuvo que crear una nueva estructura burocrática y militar. Este periodo coincidió con el establecimiento del cristianismo como religión del Estado y la división del Imperio en una mitad occidental y oriental. Presa de la inestabilidad interna y de las invasiones germánicas, la parte occidental del Imperio (que incluía Hispania, Galia, Britania, África del Norte e Italia) colapsó en el año 476. Sin embargo, la parte oriental del Imperio, gobernada desde Constantinopla (que incluía Grecia, Anatolia, Siria y Egipto) sobrevivió a esta crisis. A pesar de la pérdida de Siria y Egipto por la expansión musulmana, el Imperio oriental continuó desarrollándose hasta que fue finalmente destruido por el Imperio otomano en 1453. Este imperio medieval y cristiano, llamado «Imperio romano» por sus habitantes, pero llamado «Imperio bizantino» por los historiadores modernos, es la última etapa evolutiva y sin interrupción del poder imperial y la administración del Imperio romano.

La civilización romana se estudia a menudo en la Antigüedad clásica junto con la Antigua Grecia, una civilización que inspiró gran parte de la cultura de la Antigua Roma. Además de su modelo original de ejercicio del poder (hay innumerables príncipes que quisieron imitarlo o se inspiraron en él), la Antigua Roma contribuyó en gran medida al desarrollo del derecho, las instituciones y leyes, la guerra, el arte y la literatura, la arquitectura y la tecnología, así como los idiomas en el mundo occidental.

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